El conocimiento según Descartes: intuición y deducción

Spagnolo3,92 KB

Principios del conocimiento humano en Descartes

René Descartes parte de un principio fundamental: que el buen sentido o la razón, entendida como la capacidad de juzgar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso, es naturalmente igual en todos los hombres. La diversidad de nuestras opiniones no se debe, por tanto, a que existan diferencias constitutivas en cuanto a la razón entre unos y otros, sino tan solo a que conducimos nuestros pensamientos por distintos caminos y a que no consideramos las mismas cosas.

De esta concepción unitaria de la razón se deriva una segunda idea fundamental: que todas las ciencias no son otra cosa que la sabiduría humana, la cual permanece una e idéntica, aun cuando se aplique a objetos diversos. El problema central que encara Descartes es el de dirigir bien la razón, tener buen ingenio y saber aplicarlo adecuadamente. La solución a este problema provendrá, por una parte, de descubrir los modos de conocer propios de la razón y las consecuencias que de ellos se derivan; y, por otra, de elaborar el método adecuado que permita dirigirla correctamente según su propia naturaleza y estructura para alcanzar la verdad.

Los modos del conocimiento: intuición y deducción

Los modos de conocer de la razón según Descartes son fundamentalmente dos:

1. La intuición

Descartes la define como la concepción de una mente pura y atenta, tan fácil y distinta que no deja lugar a duda alguna sobre aquello que entendemos. La intuición es, por tanto, una especie de luz natural por medio de la cual captamos de manera inmediata, y sin riesgo de duda o error, ideas simples y absolutamente verdaderas por ser evidentes de por sí. A estas ideas simples también se las denomina «naturalezas simples».

2. La deducción

A partir de las naturalezas simples se desarrolla todo el conocimiento ulterior gracias al segundo modo de conocer: la deducción. Descartes la define como «toda inferencia necesaria a partir de otros hechos que son conocidos con certeza». Puesto que el punto de partida es una naturaleza simple evidente de por sí, el razonamiento deductivo constituirá una sucesión ordenada de evidencias, garantizando que la conclusión alcanzada sea tan evidente como las ideas claras y distintas de partida.

El modelo matemático y los fundamentos del método

La inspiración del método cartesiano es claramente matemática, como el autor declara de forma expresa en el Discurso del método. Descartes considera que la forma de proceder de los geómetras posee las propiedades requeridas para hacer avanzar el conocimiento en la filosofía. Al respecto, conviene señalar tres aspectos esenciales:

  1. La cadena de razones simples: El método de la geometría parte de elementos simples y desarrolla una cadena de razones accesible y ordenada. Cumple así con la exigencia de fundamentarse en ideas claras y distintas —descubiertas por la intuición— que luego quedan entrelazadas mediante prolongadas cadenas deductivas.
  2. El rechazo de la incertidumbre: No se debe aceptar como verdadero nada sobre lo cual no se tenga absoluta certeza. El planteamiento es riguroso: si se acepta una sola premisa dudosa, toda la construcción deductiva subsiguiente queda en peligro. Para evitarlo, la vía consiste en someter todo a duda, descartando sistemáticamente cualquier noción que admita sospecha. Las ideas que resistan dicha prueba constituirán las verdades evidentes captadas por la intuición.
  3. El orden riguroso del razonamiento: Es imprescindible respetar la secuencia necesaria de la deducción, avanzando paso a paso de evidencia en evidencia a lo largo de cada eslabón de la cadena reflexiva. Solo así se asegura alcanzar la verdad, concibiendo la deducción como un encadenamiento ininterrumpido de evidencias.

Scarica

PDF Word HTML