Conquista y romanización de Hispania: aportaciones romanas
1.3. Conquista y romanización de la Península Ibérica
Principales aportaciones romanas en los ámbitos social, económico y cultural:
La conquista de la Península Ibérica abarca desde el 218 a.C. hasta el 19 a.C. Se inicia con la II Guerra Púnica entre cartagineses y romanos, y se divide en tres etapas:
Etapas de la conquista
- Conquista del este peninsular: se firma el Tratado del Ebro, que divide el este de la Península en dos (el norte para los cartagineses y el sur para los romanos), pero los romanos rompen el tratado y conquistan el norte.
- Conquista del centro peninsular: es la etapa más larga y difícil por la oposición de los pueblos indígenas, y comienza la guerra de guerrillas, en la que muere su líder Viriato.
- Conquista del norte peninsular: se desarrolla en el año 27 a.C., cuando Augusto conquista el norte de la Península en las guerras cántabras, y la conquista termina definitivamente en el año 19 a.C.
Cuando acaba la conquista, comienza la romanización, un periodo de asimilación de la cultura romana que se llevó a cabo de cuatro formas distintas:
- Nueva organización territorial: cada territorio conquistado pasa a ser provincia del Imperio romano.
- Organización social: se introduce el concepto de ciudadano romano.
- Rutas comerciales: como la de la «Plata». Se adoptan la moneda romana, el barbecho, el regadío y los latifundios.
- Métodos culturales: introducen el latín como lengua oficial, el cristianismo y el derecho romano. Realizaron obras de ingeniería que hoy se consideran patrimonio, como las calzadas y los acueductos.
1.4. El reino visigodo: origen y organización política. Los concilios
Los visigodos eran un pueblo aliado de Roma. Llegaron a Hispania en el 409 y entraron para expulsar a los pueblos que estaban asentados en la región. Antes vivían en Francia y tenían su capital en Toulouse, pero tras la batalla de Vouillé (en la que perdieron) contra los francos, descendieron a Hispania. Su único objetivo era la unificación mediante:
- El territorio: empezó con el rey Leovigildo y continuó con su hijo Recaredo.
- La religión: Recaredo abandonó el arrianismo para convertirse al cristianismo.
- La legislación: el rey Recesvinto implantó una ley llamada el Liber Iudiciorum (Fuero Juzgo).
Esta unificación se realizó bajo una monarquía electiva: el rey era elegido y gobernaba mediante el Officium Palatinum, formado por dos instituciones:
- Aula regia: asamblea que asesoraba al monarca.
- Concilios: asamblea que se encargaba del poder de decisión político y religioso, y que era convocada por el rey. Al primer concilio acudió el arzobispo de mayor edad, y al resto acudió el arzobispo de Toledo.