Alfonso XIII y la Crisis del Sistema de la Restauración: De la Regeneración a la Dictadura (1898-1930)
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Alfonso XIII y la Crisis del Sistema de la Restauración
El desastre del 98 marcó la primera fase del reinado de Alfonso XIII, que estuvo influenciada por el espíritu de regeneración.
1. Los Proyectos de Regeneración Política
El regeneracionismo fue un movimiento político-cultural que surgió como respuesta al clima de fracaso y frustración que reinaba en la sociedad española después del 98. Su máximo exponente fue Joaquín Costa, cuyas ideas se recogen en su obra "Oligarquía y caciquismo". Proponía un sistema político basado en la limpieza del sistema electoral, la moral política, la reforma de la instrucción, el fomento de las obras públicas y la promoción de la agricultura a través de obras hidráulicas, regadíos y repoblaciones forestales. También abogaba por un cambio de la política exterior hacia África, alejándose del recuerdo constante del glorioso pasado español.
El regeneracionismo no constituyó partidos políticos. Silvela, el nuevo líder conservador, intentó llevar a cabo el programa regeneracionista, pero necesitaba un gran presupuesto que implicaba una subida de impuestos, a lo que se negaron Cataluña y la oligarquía, haciendo imposible la reforma.
Más importante fue su significado cultural; junto a los krausistas, formó la mayoría de los profesores de la ILE.
Regeneracionismo Inicial (1898-1907)
La clave del éxito de la Restauración en la estabilidad política se basaba en dos pilares: la existencia de dos grandes partidos (bipartidismo) y un cambio pacífico de gobierno de la nación (turno de poder). Los dos partidos dinásticos no eran partidos de masas, sino de notables. Por ello, la muerte de los dos líderes políticos (Cánovas en 1897 y Sagasta en 1903) creó una grave crisis en ambos partidos. La crisis interna de los dos partidos dinásticos durante el reinado de Alfonso XIII explica el gran protagonismo político que asumió el monarca. En 1905, el gobierno liberal aprobó la "Ley de Jurisdicciones", que identificaba los delitos contra el ejército como delitos contra la Patria. Esta ley exacerbó el ánimo de socialistas y, sobre todo, de los nacionalistas catalanes. Se intentaba controlar el descontento del ejército y su injerencia en la política.
Gobierno Conservador de Maura (1907-1909)
En 1907, los conservadores iniciaron los primeros intentos de reformas políticas con Maura, cuya intención era hacer la "revolución desde arriba". Sus objetivos eran eliminar el caciquismo y conseguir la pureza electoral. Su reforma más ambiciosa fue la Ley de Administración Local, que daba autonomía a los ayuntamientos. En la misma línea se enmarca la creación de las mancomunidades.
Una de las reformas del gobierno conservador fueron las leyes sobre el trabajo que llevaron a la creación del Instituto Nacional de Previsión (1908), cuya misión era fomentar y facilitar el seguro social colectivo, pero su prioridad era resolver la situación de los trabajadores que, obligados por la edad a dejar de trabajar. Lo que mejor ilustra el espíritu de aquella revolución desde arriba conservadora fue la Ley de Reforma Electoral (1907), que declaraba el voto obligatorio con el propósito de eliminar el fraude y garantizar unas elecciones limpias, pero estas siguieron manipuladas.
España intentó participar en el reparto de África, del que se beneficiaban las potencias europeas. Tras la Conferencia Internacional de Algeciras, celebrada para resolver las disputas surgidas entre Francia y Alemania por Marruecos, España obtuvo el reconocimiento definitivo de sus derechos en el territorio norte. La ocupación militar de la zona asignada comenzó en febrero de 1909, cuando gobernaban los conservadores, partidarios de la presencia española en Marruecos. Sin embargo, este problema causó descontento popular debido al reclutamiento forzoso de soldados para una guerra en la que solo tenían intereses dos minorías: un sector del ejército y los capitalistas. Hasta 1912, los que tenían dinero podían librarse de entrar en el ejército mediante un pago elevado para las clases bajas. Esto explica el antimilitarismo popular.
Los acontecimientos cruciales se enmarcan en la Semana Trágica de Barcelona, en julio de 1909, cuando una insurrección rifeña obligó al gobierno a enviar tropas. El ministro de la Guerra cometió el error de enviar un cuerpo de ejército que incluía reservistas catalanes. En Barcelona, en el puerto donde se encontraban las tropas para embarcar, comenzaron las manifestaciones. Las autoridades militares declararon el estado de guerra. Esta insurrección, llamada "Semana Trágica", desencadenó una oleada de violencia callejera que culminó el 26 de julio con una huelga general a la que siguió la quema de conventos; las consecuencias fueron:
- 116 muertos, 300 heridos y 17 condenados a muerte, de los que se ejecutaron 5, entre ellos Francisco Ferrer, intelectual anarquista, lo que para muchos fue una ejecución discutible.
- Caída de Maura, un político competente, pero que también perdió la confianza del rey. La Semana Trágica acumuló la tensión social que en aquel momento estalló. El anticlericalismo y el antimilitarismo fueron aprovechados eficazmente por los movimientos de izquierda: PSOE, UGT, republicanos y, sobre todo, anarquistas, que vieron la conveniencia de unirse para luchar más eficazmente contra el poder del Estado. Así, en 1910 se fundó la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
Intento Liberal: Canalejas (1910-1912)
Sucede a Maura el liberal regeneracionista Canalejas, que llevó a cabo una serie de medidas: sociales, como la reglamentación del trabajo nocturno de la mujer, la sustitución del impuesto de consumos por otro progresivo sobre la renta y la militarización de las zonas urbanas y servicios de ferrocarriles en caso de huelga de ferroviarios. Instauró el servicio militar obligatorio en tiempo de guerra; en tiempo de paz, se reducía a cinco meses mediante el pago de una cantidad de dinero. En el terreno religioso, promulgó la Ley del Candado, por la que se prohibía la instalación de órdenes religiosas en España en el plazo de dos años. La cuestión marroquí la abordó con firmeza. En 1912, el Congreso aprobó la Ley de Mancomunidades.
Fortalecimiento de la Oposición
Los republicanos representaban la principal fuerza política de oposición al régimen, que defendía el progreso, la justicia social, el desarrollo de la ciencia y la extensión de la instrucción, con un carácter anticlerical. Durante el reinado de Alfonso XIII, el viejo republicanismo se dividió en Partido Radical y Reformista. Dentro del partido republicano, merece una mención especial el PSOE, fundado por Pablo Iglesias. Durante este siglo fueron surgiendo diferencias nacionalistas, las más importantes la catalana y la vasca; de fondo quedaría el nacionalismo gallego, que no tuvo mucha importancia. El catalanismo fue defendido por dos grupos políticos: la Lliga Regionalista (conservadora) y el Estat Català. En cuanto al nacionalismo vasco, una parte comprendía una ideología ultraconservadora: el Partido Nacionalista Vasco (PNV).
2. Alfonso XIII: La Crisis del Parlamentarismo (1914-1923)
Antecedentes
El gobierno conservador de Dato tuvo que decidir sobre el papel español en la Primera Guerra Mundial. Comenzó su gobierno en medio de luchas intestinas dentro de su partido, en primer lugar, los partidarios de Maura y, en segundo lugar, los partidarios del propio Dato. De igual modo, el Partido Liberal estaba dividido.
En cuanto a la Gran Guerra, predominó la tesis aislacionista y, por tanto, el conflicto reportó beneficios económicos. La neutralidad española supuso un espectacular crecimiento de la demanda exterior de sus productos, pero provocó un proceso inflacionista, ya que los precios subieron al destinarse la producción a la exportación. El empobrecimiento de los trabajadores coincidió con un enriquecimiento de los empresarios, lo que provocó un gran malestar social.
La Crisis de 1917
La crisis de 1917, ideológica y moral, animada por la Revolución Rusa y en medio de la postración general de la clase política, se produce en tres órdenes: militar, político y social.
Militar: Los militares, que se sentían rechazados por la sociedad y olvidados por el gobierno, protestaron por el rápido ascenso de los militares africanistas. Para defender el sistema de ascensos, crearon las Juntas Militares, que acabaron provocando la dimisión del gobierno liberal. Pronto, las Juntas sobrepasaron su función y se adentraron en cuestiones políticas, por lo que Maura no quiso representarlas ni liderarlas, y el movimiento se diluyó.
Político: Al margen del gobierno, Asamblea de Parlamentarios (julio de 1917). La crisis del sistema de partidos y del turno y su incapacidad para renovarse favorecieron el auge de la oposición política. La iniciativa partió de la Lliga Regionalista, liderada por Cambó, que convocó a los parlamentarios catalanes en una asamblea ilegal en Barcelona el 5 de julio. Se acordó pedir al gobierno la convocatoria de unas Cortes Constituyentes con una doble misión:
- Romper con el sistema político de la Restauración.
- Conseguir la autonomía de Cataluña.
El gobierno no atendió esta petición y se convocó una nueva reunión, conocida como Asamblea de Parlamentarios, que reiteró las resoluciones de la reunión anterior. En esta ocasión, el gobierno se limitó a declarar inconstitucionales dichas pretensiones. La composición heterogénea y los importantes acontecimientos sociales asustaron a los componentes, por lo que se disolvió.
La expresión social de la crisis fue la huelga general, motivada en parte por la especulación de los precios (37% en cinco años). Organizada por la CNT y la UGT, pedían mejoras salariales y avances políticos. La huelga general se convocó antes de lo previsto, ya que una huelga ferroviaria en Valencia precipitó los acontecimientos. Ante el seguimiento masivo de la huelga, la respuesta del gobierno fue sacar al ejército a la calle, lo que provocó muertos, detenidos y condenados a muerte, al tiempo que se normalizaba la situación en el país.
El Hundimiento Definitivo del Régimen (1918-1923)
Durante el periodo 1918-1923 se acentuó la ineficacia gubernamental. De nada sirvieron los gobiernos de concentración, a los que dio paso el liberal García Prieto. Se rompió así el bipartidismo. Este sistema no funcionó, por lo que se volvió al turnismo debido a la incapacidad de conseguir mayorías.
La Revolución Rusa causó efectos en la sociedad española. Además, el triunfo de la revolución bolchevique insufló un notable entusiasmo a las organizaciones sindicales, para las que Rusia se convirtió en un mito, como "paraíso de los trabajadores".
En Andalucía y Levante, entre 1918 y 1920, las precarias condiciones de vida de los jornaleros fueron la base del llamado trienio bolchevique, protagonizado por anarquistas, socialistas y republicanos, que, mediante huelgas, ocupación de tierras, destrucción de cosechas y destrucción de cosechas, reclamaban condiciones de trabajo más justas. Los oligarcas y caciques locales reclamaron el apoyo del ejército, que aplastó el movimiento, dejando sin resolver el problema de los campesinos. La tensión social fue creciendo tanto en el campo como en la industria. Se sucedieron las huelgas salvajes, mientras los empresarios respondían con el "lock-out", dejando en la calle a 100.000 trabajadores. La respuesta de los patronos fue contratar a pistoleros y seguridad privada. La Ley de Fugas permitía matar a los detenidos que intentaban huir.
La Guerra de Marruecos
El acuerdo entre España y Francia de 1912 había convertido las cuencas hidrográficas de ambos países en Marruecos en un protectorado compartido. El protectorado español, situado al norte, abarcaba una zona mucho más pequeña y pobre que la francesa. Además, el control de estos territorios suponía más inconvenientes que ventajas. Pero la desafección al territorio explica la vacilante política del gobierno, que alternaba fases de intervención militar con otras de paralización de la actividad. A ello se sumaba la impopularidad de la guerra y la división, dentro del ejército, entre los partidarios de la intervención y los que no lo eran.
En julio de 1921, el comandante de Melilla, el general Fernández Silvestre, cometió un error militar cuyas trágicas consecuencias provocaron consecuencias no deseadas. Este error provocó la derrota de Annual, que desencadenó un auténtico desastre militar: la práctica destrucción de todas las fuerzas de la comandancia, con más de 13.000 muertos y un grave peligro incluso para la plaza de Melilla.
3. La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
Preparado en primavera, en septiembre de 1923 y apoyado por la burguesía, el general Primo de Rivera da un golpe de Estado, que es apoyado por el rey Alfonso XIII, ante la situación de crisis general. Causas: El 13 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, envió a ocupar los servicios telefónicos de Barcelona y leyó un comunicado a los periodistas, dando un golpe de Estado. Alfonso XIII le encargó formar gobierno a Primo de Rivera, que decidió convertirse en un dictador militar único, pero contando con la ayuda de un directorio militar compuesto por generales. La dictadura autoritaria fue la solución a una situación ya insostenible, cuyas causas principales fueron:
- La crisis del sistema político, incapaz de renovarse desde dentro y cada vez más socavado por el
malestar social desde la crisis de 1917. - El fracaso de la política en Marruecos, especialmente agudo tras el desastre de Annual
en 1921.
Pero si Primo de Rivera triunfó fue porque desde el principio contó con importantes apoyos: Alfonso XIII, un importante sector del ejército y la burguesía catalana. Igualmente importante fue la pasividad de socialistas y anarquistas.
- Directorio Militar (1923-1925): En la primera fase de la dictadura, el poder fue ejercido por un directorio militar presidido por Primo de Rivera, que concentraba el poder ejecutivo y legislativo. Armado de la aprobación general, el dictador tenía intenciones decididas de resolver los problemas (quiebra económica, incompetencia política, desorden social) eliminando el coste de las garantías constitucionales. Los objetivos de Primo de Rivera se definían con el lema "menos política y más administración". Si la dictadura duró algo más de seis años fue en gran medida por los éxitos iniciales, sobre todo el restablecimiento del orden público y la solución del problema de Marruecos. Los primeros pasos de Primo de Rivera fueron:
Asumió todos los poderes, disolvió las Cortes y suspendió la Constitución. Censuró la prensa.
Prohibió los partidos políticos y los sindicatos.
Ordenó el cese de las autoridades civiles y creó los estatutos municipales y provinciales, para garantizar un estatus legal superior a las organizaciones políticas.
Reprimió el movimiento obrero y el nacionalismo, suspendiendo la Mancomunidad
Catalana.
Militarizó el orden público.
- Directorio Civil (1925-1927): En diciembre de 1925, el Directorio Militar fue sustituido por un gobierno civil. El cambio no significó una vuelta a las garantías constitucionales. Una vez resueltos los dos grandes problemas que podían justificar la situación excepcional de la dictadura ante la opinión pública, Primo de Rivera estaba en condiciones de retirarse de la política y permitir así la vuelta a la normalidad constitucional. Pero no lo hizo, sino que, por el contrario, se propuso renovar su régimen dictatorial, sustituyendo el directorio militar por un nuevo directorio civil. Obras públicas y entre las que destacan Telefónica, Iberia, Campsa, construcción de embalses, regadíos.
- Código de Trabajo (1926), que regulaba los contratos, los tribunales de trabajo, los campos de accidentes, las indemnizaciones a las familias numerosas, el seguro de maternidad, etc.
- Ese mismo año, creó la Organización Corporativa Nacional, con la intención de resolver los conflictos nacionales a través de comités paritarios, formados a partes iguales por trabajadores y empresarios.
- Fase final de la dictadura: Balance demográfico de recuperación. Impulso industrial que dejó a España en el 5º puesto mundial de producción automovilística. Reformas sociales: construcción de viviendas de protección oficial, seguro de enfermedad, subsidios sociales y escolares. Sin embargo, hubo cuestiones de fondo en las que la dictadura fracasó:
- No fue capaz de acabar con el caciquismo, especialmente en Galicia y el sur.
- Se ganó enemigos en el ejército, al implantar un sistema de ascensos que favorecía los méritos en lugar de la antigüedad.
- Tampoco lo hizo bien con la cuestión nacionalista, especialmente la catalana, que limitó fuertemente, incluso en el uso de la lengua. Además, el estatuto provincial dejó sin competencias a las Mancomunidades.
- Los roces con la universidad y los intelectuales fueron constantes, a pesar de la creación de nuevas escuelas, con procesamientos y detenciones de pensadores como Unamuno, Fernando de los Ríos, Jiménez de Asúa y Valle-Inclán.
El crack del 29 empeoró la situación y Alfonso XIII le retiró entonces su confianza, al igual que la cúpula militar, por lo que dimitió el 28/01/1930 y murió poco después en París.
- La Caída de la Monarquía: Cumplida la dimisión de Primo de Rivera, el rey decidió restablecer el viejo sistema parlamentario y encargó el gobierno al general Dámaso Berenguer, uno de los implicados en el desastre de Annual. Sus primeras medidas, tomadas por decreto y sin convocar elecciones, fueron: una amnistía general, el restablecimiento de la Constitución de 1876 y la restitución en sus puestos a los concejales cesados.
Mientras tanto, se organizaron al margen del sistema los partidos de oposición, que firmaron el Pacto de San Sebastián. Sus objetivos eran instaurar la República, mediante un levantamiento cívico-militar apoyado, y contemplar un estatuto de autonomía para Cataluña. Fruto de los actos de conspiración de los republicanos, se produce el levantamiento de Jaca. Fracasó, pero el fusilamiento de dos activistas dio dos héroes a la causa.
El 13 de febrero de 1931, Berenguer dimitió y le sustituyó J. B. Aznar. Se celebraron elecciones en abril; con este trasfondo, Alfonso XIII abdicó, y el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República y se formó un gobierno provisional. El 15 de abril abandonaron el país.