Civilización Azteca: Sociedad, Economía, Ciencia y Religión en el México Precolombino
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Los Aztecas: Un Imperio en el Corazón de México
En la zona geográfica que corresponde a la parte meridional del México de hoy, se desarrolló una gran actividad cultural desde aproximadamente 2000 años a.C. En esta región florecieron diversas ciudades, algunas de las cuales han dejado muestra de su floreciente cultura, como es el caso de la ciudad arqueológica de Teotihuacan, abandonada a la llegada de los españoles. En el altiplano central de México, desde finales del siglo VII hasta mediados del siglo XII, se desarrolló la cultura tolteca, que llegó a fusionarse con los mayas en su expansión hasta el Yucatán.
En este entorno geográfico, más específicamente en las costas e islas del lago Texcoco, se desarrolló la civilización azteca, una de las más conocidas de la era precolombina y la que formó la unidad política más grande de toda Mesoamérica a la llegada de los españoles.
Organización Social y Política de los Aztecas
Contrariamente a lo que se ha creído, el pueblo azteca no era un imperio en el sentido estricto de la palabra. Sin embargo, nadie podía desobedecer una orden del Huey Tlatoani, nombre correcto del emperador azteca.
El hijo del gran orador no siempre era el heredero. Un Consejo de Ancianos, muy similar al Senado romano, decidía de manera democrática quién sería el próximo mandatario del Gran Templo Mayor.
Una vez que el Huey Tlatoani era elegido, se le obedecía en todo, ya que era el representante en la tierra del dios Huitzilopochtli. El Huey Tlatoani era también el jefe de gobierno y el sumo sacerdote del Templo.
El corazón del Imperio Mexica era el calpulli. Antes de que existiera la regla, ya existía el calpulli. Este se constituía generalmente por parientes o personas con la misma profesión, de modo que había calpullis de sacerdotes, guerreros águilas, guerreros ocelotes, carpinteros, alfareros, etc. Cada calpulli era una forma de gobierno autónomo con su propio mandatario o gobernador, que era elegido por los más ancianos habitantes del calpulli. Cada calpulli tenía su propia escuela, su templo y, a veces, si era importante, tenía su propia guarnición.
Tenochtitlán: La Capital del Imperio Azteca
Economía de la Civilización Azteca
La civilización azteca se basaba, desde el punto de vista económico, en la agricultura y el comercio.
Uno de los sistemas de colonización agrícola más interesantes fue la construcción de huertos flotantes, las chinampas, hechas con cañas, ramas, barro y limo. Además, conocían la técnica del barbecho y la irrigación mediante diques y canales, y utilizaban abonos vegetales y animales.
La ganadería era pobre, como en el resto de la América precolombina. Destacaba el pavo y diversas razas de perros, una de ellas criada para el consumo de carne.
Otros recursos eran las aves acuáticas y el pescado. La sal del lago Texcoco y el basalto para la construcción de utensilios se obtenían mediante ruedas hidráulicas.
En los mercados se practicaba un activo comercio sustentado por el trueque, empleando las semillas de cacao como cambio o para equiparar diferencias. El precio de las mercancías variaba según la cantidad existente.
Ciencia y Arte en la Cultura Azteca
Sus manifestaciones artísticas (1250-1521 d.C.) se encuentran entre las más importantes de Mesoamérica antes de la llegada de los europeos. El término azteca, junto con los de mexicas y tenochcas, se utiliza hoy día para designar a los siete pueblos que llegaron al valle de México procedentes de Aztlán, el lugar mítico situado al norte de Mesoamérica.
El arte azteca es un lenguaje utilizado por la sociedad para transmitir su visión del mundo, reforzando su propia identidad frente a la de las culturas foráneas. El arte azteca, de fuerte componente político-religioso, se expresaba a través de la música y la literatura, pero también de la arquitectura y la escultura, valiéndose para ello de soportes tan variados como instrumentos musicales, la piedra, la cerámica, el papel o las plumas. Lo primero que llama la atención es la asimilación azteca de las tradiciones artísticas anteriores y la impronta personal que otorgaron a sus manifestaciones.
El arte azteca es violento y rudo, pero deja entrever una complejidad intelectual y una sensibilidad que nos hablan de su enorme riqueza simbólica.
En cuanto a las actividades científicas, los aztecas destacaron en medicina y farmacia; es de suponer que una cultura tan vinculada a las prácticas guerreras contase con eficaces curas para los traumatismos. También destacaron en astronomía, que, basándose en la observación, herencia de la cultura maya.
Utilizaron el calendario de 365 días y el de 260, además del “calendario circular” de 52 años. Los aztecas tenían una concepción cíclica del tiempo, por lo que creían que se podía predecir, de ahí la importancia de la observación astronómica y del calendario. La observación astronómica era tan importante que este prestigioso cargo era una obligación más del Huey Tlatoani.
Religión y Cosmovisión Azteca
Gran parte de la vida y la cultura azteca se hallaba determinada por las creencias religiosas. Un poderoso grupo sacerdotal se encargaba de organizar las ceremonias rituales, de dirigir los centros de educación y de realizar predicciones sobre los diversos aspectos de la sociedad y la política del imperio.
Los aztecas adoptaron las creencias religiosas de los pueblos vecinos y sometidos. Su religión era politeísta, aunque predominaban unas pocas divinidades principales. Los dioses más importantes estaban relacionados con el cielo y con los ciclos solares.
Uno de los aspectos más característicos de la religión era la práctica de sacrificios. El derramamiento de sangre por parte de los propios sacerdotes o de las víctimas inmoladas, animales o humanos, y la ofrenda de los corazones
Creían que las fuerzas de la naturaleza obraban para el bien o para el mal, y por eso, personificaban los elementos naturales como dioses y diosas y les rendían culto. La divinidad más importante era Quetzalcóatl, que era el dios del viento, de la vida, de la fertilidad, inventor del maíz y de la agricultura, creador del calendario solar y organizador de los ritos religiosos.