Crisis del Reinado de Amadeo I y la Primera República Española
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La crisis del reinado de Amadeo I
Esta coalición era débil y, pronto, los liberales se dividieron en dos facciones: aquellos que siguieron a Sagasta, más moderados y fieles al pacto, y el sector más doctrinal, liderado por Ruiz Zorrilla, que formó el Partido Radical, al cual se adhirieron los demócratas cimbrios.
Dado el fracaso del gobierno para legislar, Sagasta solicitó nuevas elecciones para intentar obtener la mayoría. El resultado fue favorable a los sagastinos; sin embargo, un escándalo de malversación de fondos obligó al gobierno de Sagasta a dimitir en mayo de 1872. Tras un breve gobierno de Serrano, Amadeo depositó su confianza en Ruiz Zorrilla, líder de los radicales. Las nuevas elecciones dieron una victoria aplastante a los radicales, pero esta amplia mayoría no se tradujo en un gobierno estable y eficaz debido a dos problemas crecientes que enfrentaba el país: la guerra en Cuba y la Tercera Guerra Carlista.
Conflictos internos y coloniales
El conflicto colonial nació de la Revolución de 1868 y fue fruto de la desidia y la falta de atención que los gobiernos liberales habían prestado a Cuba. La llamada Guerra de los Diez Años comenzó con el Grito de Yara en 1868 y concluyó una década después con la Paz de Zanjón el 10 de febrero de 1878. Esta paz fue solo una tregua, pues los puntos de controversia no quedaron resueltos.
El conflicto dinástico comenzó con el pretendiente carlista Carlos VII, quien buscaba ser elegido como nuevo monarca. Don Carlos desató una serie de revueltas en las regiones del norte, pero el gobierno derrotó a los carlistas en Oroquieta y estos tuvieron que rendirse con la firma de la Convención de Amorebieta.
El fin del reinado de Amadeo I
La inestabilidad creada por los conflictos fue fatal para el régimen, pero no el detonante de su ruina. El detonante fue el enfrentamiento entre el monarca y el gobierno por el nombramiento del general Hidalgo de Quintana como capitán general de Cataluña. Hidalgo había participado en la sublevación del cuartel de San Gil en Madrid en 1866, y su elección provocó el rechazo dentro del ejército, que desafió al gobierno. Ruiz Zorrilla decidió castigar a los militares y presentó un decreto a tal fin a Amadeo, quien se enfrentó a una difícil elección: si firmaba, se indisponía con los militares; si no lo hacía, caía solo ante los políticos que aún le eran fieles. Tomó la decisión de firmar el decreto y abdicó el 11 de febrero.
Primera República Española (1873-1875)
Tras la abdicación de Amadeo, se formó una asamblea para votar la modificación de la Constitución y legalizar la forma republicana de gobierno. La proclamación de la Primera República fue el resultado de una alianza oportunista entre republicanos y radicales, convencidos por la propuesta de Figueras de que la solución republicana era la única vía para salvar al país.
Figueras fue nombrado presidente del Consejo, integrado por tres republicanos (Pi y Margall, Salmerón y Castelar) y cinco radicales.
Desafíos y el fenómeno del cantonalismo
Los líderes republicanos encontraron una oposición bicéfala: por un lado, los radicales que querían una república unitaria y no federal, y por otro, los federalistas extremos. Este enfrentamiento provocó que la coalición fuera sustituida por un ministerio compuesto exclusivamente por republicanos, forzando nuevas elecciones. El resultado electoral fue una mayoría aplastante de federales, que nombró a Pi y Margall presidente del Consejo.
La gestión de Pi y Margall no logró controlar los excesos de los federalistas, dando rienda suelta a quienes querían llevar su doctrina a extremos radicales. Estos excesos derivaron en el fenómeno de los cantones. Los enfrentamientos anticentralistas se extendieron desde Andalucía hacia el Levante, y su triunfo fue acompañado por la proclamación de cantones y la destitución de las autoridades fieles al poder central. La situación de violencia alcanzó su punto álgido con el estallido de la revuelta en Cartagena. La proclamación del Cantón de Cartagena fue reforzada por las tripulaciones de las fragatas Almansa y Vitoria y el regimiento Iberia. Para frenar la gravedad, Pi y Margall presentó a la Asamblea un proyecto de Constitución, donde la nación española adoptaba la forma de una república federal compuesta por varios estados, incluyendo Cuba y Puerto Rico. El proyecto no fue aprobado y Pi y Margall dimitió.
El colapso final
Con el apoyo de los radicales, fue elegido presidente Nicolás Salmerón, quien pronto aplicó medidas contundentes para acabar con la revolución cantonal. El uso de la fuerza militar por parte de Salmerón provocó el ataque de la izquierda en el Parlamento, forzando su dimisión.
Las Cortes confiaron la presidencia a Emilio Castelar, quien protegió a la monarquía y buscó una alianza con la Santa Sede, lo que supuso un importante giro a la derecha. La República se volvió conservadora, provocando la oposición de la izquierda, lo que significó que el gobierno fuera derrotado dos veces en el Parlamento, planteando la posibilidad de restaurar el sistema federal. Ante esta amenaza, el capitán general de Madrid, Manuel Pavía, tomó por asalto el Parlamento el 3 de enero, poniendo fin a la Asamblea Constituyente republicana.