El ocaso del franquismo y el nacimiento de la democracia española

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El ocaso del franquismo y el inicio de la transición

En 1973, el régimen de Franco, debido a su agotamiento, fue incapaz de adaptar su estructura a los profundos cambios políticos, económicos, sociales y culturales que se habían producido en España desde los años sesenta.

El fin de una era: el atentado contra Carrero Blanco

El 8 de junio de 1973, Franco dejó en manos del almirante Luis Carrero Blanco la presidencia del Gobierno, manteniéndose él como Jefe del Estado. Carrero representaba la línea dura del régimen, garantizando una política de continuidad y asegurando que Juan Carlos no se desviara de los principios del Movimiento.

Un momento crucial de crisis definitiva se abrió con la desaparición del primer ministro, el almirante Luis Carrero Blanco (Doc. 1), víctima de un atentado de ETA en diciembre de 1973. La reacción del sistema ante esta crisis se dividió en dos grupos políticos:

  • El Búnker: El sector inmovilista, partidario de mantener la posición más rígida del régimen. Estaba formado por antiguos falangistas y sectores del ejército. Uno de sus máximos representantes era Girón de Velasco (Doc. 4).
  • El Aperturismo: Aquellos que creían necesaria la introducción de reformas en el sistema tras la desaparición de Franco.

Crisis económica y conflicto social

El debilitamiento del régimen político coincidió con una grave crisis económica, causada en gran medida por la crisis del petróleo (1973). España, que dependía totalmente de los hidrocarburos, fue incapaz de hacer frente al aumento de precios. Esto provocó:

  • Una masiva pérdida de divisas.
  • Retirada de capitales extranjeros.
  • Reducción del turismo.
  • Aumento del desempleo y la desigualdad social.

Este malestar derivó en un incremento de la actividad sindical y una serie de huelgas (Doc. 2) que erosionaron la estabilidad del régimen. Además, la persistencia de medidas intervencionistas dificultó la adaptación de la economía española, manteniendo controles de precios y subsidios ineficientes en empresas del INI (Doc. 3).

Hacia la democracia

En julio de 1974, el PCE creó en París la Junta Democrática, que integró a diversas organizaciones y personalidades exigiendo un gobierno provisional, amnistía para los presos políticos y la legalización de los partidos. Estos objetivos serían la base de la Transición, el periodo clave de la historia de España que comienza con la proclamación de Juan Carlos I como Rey tras la muerte de Franco en noviembre de 1975.

El papel de Adolfo Suárez

El objetivo del monarca era establecer una democracia moderna. Tras destituir a Arias Navarro, en junio de 1976 nombró a Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno. Se plantearon dos vías:

  1. Ruptura: Defendida por la oposición (incluido el PCE), proponía un gobierno provisional.
  2. Reforma: La vía elegida, que buscaba la democracia a través de la propia legalidad del sistema.

En noviembre de 1976, las Cortes franquistas aprobaron la Ley para la Reforma Política, que establecía la soberanía popular y unas Cortes bicamerales elegidas por sufragio universal (Doc. 7). Aquel mismo día, las Cortes votaron su propia disolución, pasando a la historia como el "Harakiri".

Tras esta aprobación, el gobierno inició la legalización de sindicatos y partidos políticos, así como la disolución del Movimiento Nacional, pasos esenciales para celebrar las primeras elecciones democráticas tras la Guerra Civil.

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