El sistema de la Restauración española: Oligarquía y fraude electoral
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¿Era democrático el sistema de la Restauración?
El sistema de la Restauración en la teoría democrática se presentaba como un sistema político basado en dos partidos dinásticos sin oposición real; sin embargo, el régimen democrático español era solo una farsa controlada por las clases dominantes corruptas. España había adoptado las apariencias de un régimen constitucional democrático, pero el pueblo no tenía ninguna participación real en la elección del gobierno.
Para garantizar los resultados electorales necesarios, el gobierno inició un periodo marcado por la manipulación de los resultados en favor del partido que ostentaba el poder en ese momento. El sistema parlamentario de la España de la Restauración era una ficción. El sistema se basaba en la falsificación de los resultados electorales para perpetuar, sin alteraciones relevantes, la estructura oligárquica del poder.
La figura del cacique
La figura clave de este sistema era el cacique, un personaje que basaba su potencia en la red de influencias y favores que controlaba en su territorio. Estas prácticas fraudulentas provocaron el desencanto de la población, lo que culminó en un elevado abstencionismo electoral.
¿Fraude electoral?
Durante la Restauración, para que el turno pacífico se mantuviera, existió una enorme corrupción electoral que duró décadas. Estamos hablando del caciquismo, que tuvo lugar en toda España, especialmente en lugares como Andalucía o Galicia.
Este fenómeno se basaba en la gran influencia económica que ciertos individuos ejercían sobre la sociedad para promover a un candidato. Podemos clasificar estas corrupciones en dos tipos principales:
- Compra de votos: Las personas afectadas eran, a menudo, bracciantes que recibían ayudas a cambio de su voto.
- La tupinada: Consistía en el uso de votos imaginarios de personas fallecidas incluidas en los censos electorales.
Para aumentar estos votos, personas como los agricultores eran suplantadas por individuos que votaban en su nombre. Toda esta corrupción no era aleatoria, sino que estaba reglamentada dentro de ciertos acuerdos, funcionando como un mecanismo para asegurar la alternancia de los partidos en el gobierno. Es decir, el fraude seguía un reglamento establecido.